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LAS BRUJAS
Si bien, a favor de facilitar la búsqueda de nuestros lectores, hemos decidido incluir este artículo en la sección referida a magia negra, lo cierto, como se verá a continuación, es que esa concepción es un error. Pasemos derecho al tema y hagamos la pregunta que le dará forma: ¿Qué debemos entender por la palabra “bruja”?
Comencemos por despejar errores frecuentes. El más común de todos ellos es aquél que considera que la bruja es la contraparte femenina del mago. Este decir no está del todo errado; la equivocación aparece cuando se cree que ambos son capaces de hacer y sentir las mismas cosas, creencia que sí es un error. Otro de los malentendidos aparece, como comentamos al principio, al momento de creer que aquella palabra connota una alusión a poderes malignos. Nos encontramos frente a la necesidad de despejar el panorama.
No es que sea totalmente erróneo pensar que la bruja es la contraparte femenina del mago, el inconveniente está en pesar que, más allá del nombre, no hay nada que distinga a una y a otro. Si decimos que una cosa es la contraparte de la otra ha de haber, sí o sí, algo que sea distinto (y hasta opuesto en ellos); así como una mujer se diferencia de un hombre en cosas mucho más esenciales que las simples palabras “hombre” y “mujer”, así ocurre entre la bruja y el mago. Se trata, una vez más, como hemos visto a lo largo de un sinfín de artículos previos, de un equilibrio entre opuestos. Entonces: la bruja representa las capacidades mágicas específicamente femeninas, aquellas que ningún hombre será nunca capaz de llegar a alcanzar (como existen también, obviamente, capacidades mágicas exclusivamente masculinas). Analicemos más en detalle estas particularidades únicas.
Todo ser humano está compuesto de dos esencias fundamentales. Una de las formas de caracterizar esa diferencia es hablar de lo femenino y lo masculino. Mientras lo masculino se caracteriza por la fuerza y la capacidad racional (el logos de los griegos), lo femenino viene a ser paradigma de la sensibilidad y el misticismo (gnosis). Estas capacidades distintas se trasladan, obviamente, al mundo de las prácticas mágicas; las
mujeres están capacitadas para conectarse intuitivamente con los elementos de una manera que los hombres nunca serán capaces de conocer. Así, en la brujería, se alcanza un nivel de “conexión” con las esencias verdaderamente extremos. La capacidad receptiva, propia asimismo de lo femenino, hace que la mujer sea capaz de contener en su conciencia una cantidad de energía que ningún mago sería capaz de sostener. Partiendo desde la base misma de la experiencia mágica, uno y otra (en su calidad de hombre y mujer) tienden a relacionarse con las cosas de una manera considerablemente diferente. Acaso practiquen muchos hechizos y rituales en común, acaso conformen hermandades, pero eso no quiere decir que sean iguales.
Por lo que hace a la difundida idea de que las brujas son “malas”, la cosa es mucho más sencilla. Se trata de un terrible error nacido en las épocas medievales, cuando la iglesia romana perseguía, torturaba y quemaba a todas las mujeres que se negaban a consentir el dominio de una concepción aplastantemente patriarcal; se las acusaba y se las hacia perecer en la hoguera. Dicha concepción está tan fuertemente arraigada en la conciencia colectiva de nuestra sociedad occidental, que si nosotros no ubicamos este artículo en la sección “magia negra” la gente difícilmente llegaría a encontrarlo. Una vez más, en carácter de personas socializadas, nos estamos haciendo eco de la ignorancia del pasado. Este texto pretende, entre otras cosas, echar luces sobre esas sombras.
anciana escoba
Conectarse y estudiar en profundidad (este artículo es una mera introducción) las características de la brujería puede llevar al lector a entender el por qué de un montón de malentendidos. Vivimos en una sociedad regida por leyes de carácter masculino que nos han hecho pensar que lo femenino está mal; queremos imponer el logos a la gnosis y no somos capaces de entender que esa intención de dominio va en contra de toda la humanidad. Estudiar las capacidades femeninas es una de las formas más sanas e interesantes de introducirse en el mundo de la magia. Si bien, siguiendo nuestra definición, un hombre nunca podría ser capaz de entender vividamente lo que significa el termino “bruja”, lo cierto es que en ese intento de acercamiento se aprenderá mucho. Porque en la experiencia de la vida, sin importar lo que sea crea o pretenda, uno siempre aprende de lo que es distinto a uno. Las esencias complementarias se caracterizan, las más de las veces, por ser absolutamente opuestas. La mayoría de las personas encuentra en esta disparidad esencial un problema insoluble; pareciera imposible hacer algo al respecto. He aquí, entonces, que la buena magia solo es posible para aquellos que están en el camino de aprender a armonizar su conciencia. Lo decimos una vez más: estudiar las formas femeninas abre la cabeza a un mundo verdaderamente mágico.




Comentarios sobre _-*encantadoras-dianthe*-_
ME GUSTARIA SABER, QUE PENSAIS DE LAS BRUXIS.
CREO QUE ALGUNAS SOMOS ENCANTADORAS ¿NO?
BESIS A TOD@S
